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| | El deseo inconsciente, escribe desde la cama 2 de un hospital, junto a la ventana, tercera planta… con el silencio de la noche y con su calma …esa calma que traen los momentos necesarios… espejos frente a uno mismo…
Tiene, en su repertorio cosas buenas y malas, con un aroma inconsciente a tranquilidad. No acierto a adivinar si es acertada o no mi postura; pero entiendo que no puedo sentirlo de otro modo y reacciono junto al deseo de esta forma, como algo innato, como una naturaleza que me supera, o quizá, como si algo dentro, muy muy dentro… supiera secretos que yo aun no llego a alcanzar y por eso no se angustia y sonríe… En su enjambre de lazos entrelazados el deseo te habla de cosas desmielinizantes y en su eco resonante a veces te trae recuerdos de cosas pasadas y explica aquello que parecía perdido… y le da explicación a hechos que vinieron y se fueron…a cosas que en su momento acepté sin un porqué y que ahora tienen su diagnóstico .
El Deseo, irónico e incomprensible… a su vez deja una semana de mil aventuras, vivencias cargadas de entusiasmo, sonrisas por los pasillos, momentos inolvidables y personas que sin querer te marcan. Y es que este deseo tiene impregnadas las conversaciones y las risas junto a ellas, lleva sujeto cada instante emotivo, a las personas anónimas que se cruzan en el ascensor y te regalan una sonrisa, los cigarros en la entrada, las risas de improvisados amigos, de testimonios y confidencias que te hacen suspirar; Sí, el deseo tiene tatuado cada rostro de los pasillos, el cariño de los médicos, los compañeros de habitación, esa limpiadora que me reñía… el tirón de orejas de las enfermeras cuando me escapaba, las bromas con el termómetro que no me quería reconocer, el pijama tres tallas más grande, los paseos por el pasillo, la corrida de toros en el jardín, el curandero gitano con su energía de café descafeinado, los ascensores que bajaban en vez de subir…y la cafetería con tichet de entrada y salida… El deseo es un homenaje a esa noche de capuchino y ta baco, sentados en un jardín bajo la luz de las estrellas, a las largas conversaciones en pijama azul y a las risas… es un guiño a cada una de las anécdotas que iban explotando alrededor, irónicas, a veces subrealistas, divertidas, algunas enternecidas y otras, duras… porque no lo olvidemos, el deseo también es duro. Al Deseo, le sucede como a este bolígrafo casi sin tinta, que intenta a borbotones escribir y sus líneas sólo escriben trocitos de ese impulso arrebatado de tantas ideas atropelladas que quieren salir, también aquellas otras externas, bombardeo de mil detalles, sutiles e imprevisibles, que quieren entrar. Tiene algo especial, capaz de transformar la dureza de un hospital en un cúmulo de segundos que llevan sonrisa, cada instante en el ascensor, en el pasillo, los comentarios alegres de las enfermeras, el cruce de sonrisas en la entrada, las palabras llenas de sentimiento, los chistes, las historias de uno, las de aquel otro, la corrida de toros con silla de ruedas de ese hombre alegre, un cigarro a medias en la puerta de urgencias… El deseo es una mezcla de todo. Viento 2009
| | | | El Deseo Tiene el cabello rubio…
El deseo con la sonrisa más hermosa, con la alegría por bandera, con la locura de las cosas emotivas. El Deseo tiene el cabello rubio, los ojos alegres,…sí…como si todo en él - en el deseo - o en ella misma, fuera alegría.
El deseo confiesa que se divierte mostrando un vendaval de arrebatos. Aparece, desaparece…. empieza a cantar, suelta la bomba de frases improvisadas cargadas de entusiasmo, de sinsentidos que en el fondo sí lo tienen… y mucho, por cierto. Eso se percibe cuando hablas con el Deseo en la intimidad. Cara o cruz de una misma moneda… Como la Sal que traen las olas…como el mismo mar… Calma e intensidad bajo la misma piel.
El Deseo, deja el aroma a simpatía y lo muestra todo tan fácil, que parece natural cuando habla de comparsas, de Cante o de las cosas de aquí o más concretamente de allí. Dan ganas de llenarte de su mundo, de sus cosas, de todo aquello que la envuelve…. y es que el deseo lo muestra todo tan sencillo que conquista oírlo hablar y tienes que tener cuidado porque el deseo enamora. El deseo juega a ir y venir. Aparece de improviso como si siempre hubiera estado a tu lado, con esa naturalidad y su confianza cómplice, haciéndote sentir afortunado por algo que no acabas de entender, pero que te resulta hermoso,…muy hermoso. Otras veces, desaparece…y se marcha acelerada… con una rápida despedida que apenas deja tiempo al Adios. No sabes bien, cuando estás junto al deseo, si esa será la última frase que le digas….la última sonrisa que te regale… esa es su magia, esa es su fuerza. Las cosas naturales… la pasión de lo efímero, de lo auténtico.
El deseo tiene la voz aterciopelada y parece cantar cuando habla, te rocía las frases de armonía y con un deje que suena dulce, como si acariciara las palabras, como si desde sus labios salieran amapolas de notas que florecen. Y es que el Deseo lleva en la voz colgada una música, un deje especial que armonioso y dulce se cuelga en tu oído.. que te acaricia por dentro…
El Deseo es de los que cautivan , de los que dejan huella… eso lo evidencia su presencia, lo proclama su sonrisa, lo reflejan sus ojos… No sabes bien si dejarte conquistar o salir huyendo… Y ante el deseo, sólo resta decir como en aquella canción: “Tómame como al tekila…de un golpe y sin pensarlo” Viento 2009 | s
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| Hoy, por ser la noche que es, romperé algunas reglas de este rincón y por primera vez hablaré de frente, sin rodear las esquinas prohibidas. Recuerdo que hace tiempo, cuando comencé a caminar detrás del viento, me propuse abrir los ojos a las cosas hermosas y dedicarme a ellas, con optimismo y sin caer en sentimentalismos ni emociones baratas, huiría de típicos dolores de amor o de declaraciones trilladas, no fomentaría el victimismo ni los “latires rosados”. No pondría Te amo, te odio o nunca te olvidaré… consideré que había millones de detalles más interesantes u otras formas más sutiles para expresar lo mismo que dejarme llevar por esas rimas gastadas o las frases de “quita y pon”. Entonces pensé así…pero hoy, quiero recurrir a ellas, voluntariamente me someteré y me daré un baño de rayos lunares, y a ver qué resulta.. El deseo duele, esta noche duele… El deseo tiene en su cajita de perfumes uno que huele a soledad, que deja eco entre las paredes vacías. Como figurines de papel, como esos poster de cartón, se arrinconan los detalles, el deseo los guarda pegados a la pared, con la imagen estática de todas aquellas cosas que pudieron ser. A veces, las luces de la calle arrojan sombras y juegan con ellos…y a veces, al deseo les parece que se mueven, que cobran vida… Se queda mirándolos fijamente y sus estáticas sonrisas se le pintan otra vez posibles. Pero sólo son espejismos, el deseo lo sabe… por eso duele. Cuando pasea en silencio por la habitación, persiguiendo el hilo de su perfume; o cuando las luces parecen querer bailar con los brillantitos de las lámparas, entonces el deseo echa la vista atrás y piensa en una vida que se prometió cumplida. Quizá ese fue su error, pensar que lo tendría, creer que cuando ella le prometía sueños, sabía lo que prometía… Y como en aquel poema viejo, el deseo se recita para si, sólo para si y con voz tan sincera y sentida se repite todas las frases colgadas, desempolva lo que tuvo, saca extendido sobre la cama cada foto, cada recuerdo, cada segundo que debía cumplirse. Y como en el poema, el Deseo, decide deleitarse por última vez y mirándose al espejo se dice: Porque sé que esta es la última noche que te quiera Y mañana al despertar, habré arrancado tu nombre del mío Por eso, consciente, quiero deleitarme por última vez Con el sabor de tu nombre al pronunciarse Se que mañana lo habré borrado de mi boca y sonará distante, ajeno, como si no fuera conmigo. Esta noche, el deseo quiere que todo sea así y esta noche lo prepara todo con olor a ella, consciente de que será la última vez, sabedor de lo que significa. Y entonces, el deseo se recita como en una ceremonia: Voy rumiando tus olores, me visto con los desechados trajes de tus frases He llenado mi cuarto de las fotos que te hice, pronunciándonos los volubles te quiero Y he traído, desde el lugar al que parten Uno a uno, los suspiros allá olvidados. Y frente a ese muestrario de suspiros, hablando cara a cara con ellos, el deseo sabe que son ellos su última compañía, los que esperan fieles y a su lado el desenlace de esta noche. Y el Deseo duele, claro que duele, por eso mirando cara a cara a esos suspiros se dice: Más valientes son ellos que yo Saben que la luz nueva los borrará, Más allá de todo, allí donde sólo el recuerdo existe Y a pesar de todo siguen conmigo. Y juntos recuerdan cien vivencias, las palabras que nacieron, los planes que mostró seguros y ambos, el deseo y los suspiros, se preguntan el porqué sincero de esa dimisión, o como alguien recientemente dijo, “¿Porqué las personas a veces no somos conscientes de lo que empezamos y hacemos y deshacemos sin pensar las consecuencias o el daño que podemos causar?”…El Deseo inspira oyéndolo, los suspiros simplemente miran al suelo y sonríen. Como la vida misma, de nada sirve lamentarse, lo dicen los consejos de Cortazar, aunque suenen enfrentados. “Sin ti, sin mí”; “tocando fondo” o hasta el “olvidarte” del amigo Arjona. Con todo esto, el Deseo, esta noche cierra capítulo, se enfrasca en su manta de cuadros y con una sonrisa ladeada se deja rodear por Morfeo, que mañana otro día será: Por eso, esta noche te sueño, porque sé, que ésta es la última vez que te voy a querer. Y que mañana al despertar, no serás mas que eso, un sueño. E irás al baúl de las cosas ya viejas
Viento 2009 | | | | El Deseo de las Casualidades
El deseo Casual nace de noches sin plan, se presenta de improviso cargado de sonrisas, conversaciones y casualidades tan inverosímiles que te embriagan arrastrándote en su tropel de arrebatos, de energía y de cosas que tienen fuerza.
Alguien me contó recientemente, que las personas tranquilas siempre ganan rodeándose de gente así, puede ser y el deseo mismo lo evidencia, y es que todo el Deseo lleva lo auténtico de una forma de ser, capaz de contagiar ese raudal de optimismo. No recuerdo una noche tan embriagada de risas y aunque el cansancio era patente, se abría paso entre todo y no podías parar de sonreír.
El Deseo tiene la Madraza como telón, con su plan de desarrollo bien definido y su proyecto plagado con obras de arte y de historia. Te enseña la esencia misma del arte y sigiere, con tanto entusiasmo el espíritu de una restauración tan admitable que emociona sólo ori hablar de ella. También, trae conversaciones sobre la esencia de las personas, formas de entender la vida que provocan admiración y sobre todo, risas, muchas risas... Porque el Deseo Casual, te enseña eso, que hay personas que merecen la pena y otras que no... perder el tiempo, me susurra el Deseo, es sólo desaprovechar los momentos felices y sólo conviene pararse para contemplar lo avanzado o para sopesar el siguiente paso...
El Deseo Casual también vino cargado de amistad y de sentimientos tan puros, de confesiones tan sinceras, que nunca se pueden olvidar. Admiración, formas de ser, consejos y mil bromas entre alcohol y tabaco...
Nunca olvidaré el sentido de las cosas que valen la pena, aunque me haya equivocada y las olvidara, de eso trata este teatro de la vida, me lo recita con desaire el Deseo, de jugar tus cartas, de sentirse bien por lo aprendido, de valorar a los que te rodean y de mirar al frente con la conciencia muy tranquila y la seguridad de haber hecho todo lo mejor que uno supo... si faltó algo o no fue suficiente, el resto lo pinta el Deseo, con ese pincel de lecciones aprendidas y un colgante para que no lo olvides... Eso, un suspiro y adelante, que la vida te espera. y lo demás, como decía ese Hamlet, "lo demás es silencio". Viento | |
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El deseo de anoche
El deseo de anoche no lo redactaré con almas de poema, y no es que no fuera así como lo viví, sino que prefiero mostrarlo sobrio y con un toque de austeridad real, sin palabras que distraigan, sin adornos, sin ese envoltorio celeste con el que me he acostumbrado a rodear lo sencillo. Está bien para los otros deseos, pero para este, prefiero como digo, desnudarlo de todo lo que le sobre. Fue en una terraza con encanto en los bajos de una plaza de toros en la que la única corrida, por lo que se, fue el concierto de un grupo cuyo nombre no llegué a preguntar; con un barril a modo de mesa, un restaurante sin cena y un camarero despistado, también estaba la copa de rioja que daba alas, el tabaco y un mechero de estreno algo hortera. Y fue, con ese entorno de noche estrellada, junto a una amiga, un libro de cuentos y las moralejas de un Bucay en el que nunca creí, pero que de tanto insistir, al final tendré que rendirme y aceptar sus aleteos. Fue como digo, en ese entorno de sábado noche, con la gente paseando sus sonrisas y todas sus aspiraciones de la ida...

Ocurrió, que de pronto, casi sin esperarlo, esa amiga quiso compartir las reflexiones y con un Espejo, mostrándomelo de frente me hizo ver muchos detalles de alguien que no quiero ser. El Deseo se convirtió en el cristal tintado reflejando una realidad y con la metáfora de una línea recta sobre la servilleta, ilustró subidas y bajadas metódicas, estudiadas y previsibles. Yo no quiero ser ese, pensé... aunque lo sea. Pero es que el Deseo, abrazado a la sonrisa de mi amiga, sorprendía con su elocuencia, con esa maestría de trato con la gente que hasta al camarero, después de regañarle, le sacó una sonrisa. Todo aquello me sorprendió... de algún modo traía un mensaje que necesitaba asimilar. Aun no lo he logrado, pero un comienzo es un comienzo... Este Deseo, es de esos que quieres tener a tu lado, que te ayudan cuando lo necesitas y que te dan alas cuando el viento sopla a favor... Supongo que tiene más nombres el deseo, pero la llamaremos con la broma de unos taconazos de infarto que estos sí me gustan, o con el disfraz de la cucaracha de negro que se angustia por no aparcar; o quizá con el fleco del chiste del Cangrejo que nunca me cansaré de pedirle que lo cuente...
Y sólo me queda dar mil gracias al deseo, y como es ya una costumbre estipulada, echarla del coche, pero como esto no es un coche, cierro y digo hasta la próxima; para no perder las buenas costumbres.
Viento 2008
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Reconocimiento-Sin obras derivadas 2.5 España
Hay un deseo que ronda la orilla y al que le gusta desdibujarse mezclada con las olas. Se funde, como si una mezcla de fuego y agua fuera y acaricia los contornos de la arena. Qué ironía saber, que deja sobre ella, la forma de un corazón ardiente y con una copa te invita a beber. …
Deja, en el perfil de las cosas un regusto a sal azulada, mitad deleite y mitad dolor, como casi todas las cosas que no se olvidan.
A veces, con el desaire de un sueño, el deseo te habla del mar y de cierta barca, esa que construida de velas cierra la página de un capítulo o abre otro por descubrir.Es el formulario de una petición, la única petición, dice. Pero claro, no hay barca - confiesa el deseo - sólo trae una bañera de mármol donde el agua dulce reta al mar. El deseo sabe, porque alguien se lo contó, que el agua dulce no sirve para amar, si no es incendiando de luz los corazones. Por eso, todo irradia iluminada… hasta ese maniquí blancucho, que de brillar, se le pintó de blanca la piel y respira por los poros ese vapor de irradiada pasión.
Sobre la arena, el deseo dejó escenas en miniatura de otras historias paralelas y sonríe cuando las contempla, aunque ahora parezcan de cartón y no lleven ya estrella hasta que pasen 4 años, según el pronóstico más alentador.
Sucede también, que en su imagen, el deseo camina junto a la orilla y parece querer buscar algo. Una estrella fugaz ronda el cielo, las velas en su oración y disimulado, el pájaro azul, aquel sonríe.
Viento 2008
(Leer más sobre Mi libro de los Deseos)
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El Deseo y la Princesa
El Deseo quiere ser Princesa, ya lo es, pero lo desconoce. A veces, cuando camina desorientada por la realidad, dando tumbos y tropezando con las cosas que le duelen, se olvida de lo que vale. Se le saltan las lágrimas descorazonada y una tristeza que parece vencerla, se le instala dentro y aun así, cuando miras al deseo desde fuera - ya no siquiera cuando lo conoces- sino simplemente cuando la ves, te das cuenta de una luz brillante que se le escapa por entre la piel. Una palabra, un gesto, el más sutil de los susurros, se muestran como ejemplos de algo que habita dentro, y hay cosas que no se pueden disimular, aunque el deseo, el mismo deseo aún lo desconozca.
Sucede, los días en los que el deseo se muestra con las líneas rosadas de un diario, que aunque hable de cosas tristes y se empeñe en traer consigo un repertorio infinito de melancolías, de tristezas y de todas esas oscuras realidades que la rodean; Sucede que detrás de todo ese velo gris brilla una luz intensa que se contagia. Pero ella lo desconoce, No se sabe princesa, aunque todo lo demuestre.
Y también pasa, que a veces …
Algunas tardes, el deseo se muestra con una sonrisa e irónica te cuenta comparadas leyendas de últimos héroes mohicanos, o más concretamente de penú ltimos, porque, aclara diciendo, que realmente nadie entendió el título. Grave error, supongo, como aquello de que Gastón se quedara sin la chica; claro, que menos mal, que en la otra historia, el cangrejo salvó la situación coreando junto a la barca su frase más famosa.
Le sucede, como le ocurría a esa Estrella Azul que cayó detrás del muro, que sin darse cuenta se le escapa su naturaleza, no hay manto oscuro que pueda esconderla, ni razón que la eclipse. Y como en esa historia de la que hablo, repito para mi aquello de ¿Qué es lo mejor que sabe hacer una estrella?.. aunque haya olvidado los motivos, o no recuerde las causas, o aunque se sienta perdida, una estrella está hecha para brillar. Lástima que hoy no pueda ver la luz que desprende.
Y es que el Deseo, no puede disimularlo y se le escapa su alma re pleta de cosas dignas de admirar. Nadie puede esconder, ni hay tristeza capaz de ensombrecer todo ese mundo de detalles tan sutiles, tan apasionados, colmado de besos, de cosas que le gustan y otras que no, helados de Vainilla, meterse en los cuadros, mirar a la gente o tener la nevera pintada de mil imanes… Y ocurre, que hasta el mundo se tiene - a veces- que rendir a la certeza… y salen a buscarla mil mariposas poblándolo todo.
El Deseo es la Princesa de los elementos, no cabe duda y algún día despertará de su letargo de cosas inservibles, se sacudirá las vivencias que no eran para ella y sonreirá, entonces … mmm …..
sólo puedo decir aquello de : ¡¡Sacad las gafas de sol!!
Viento 2008
(Leer más obre Mi Libro de los deseos)
| | | | El Deseo de las Ruinas Hablar de este Deseo, es pintar un puente a medias -sin orillas que unir- y trae, como lo hacen los edificios en ruinas, la sensación amarga de algo incomprendido. No se alcanza a entender el motivo -si es que hubo alguno-; ni muestra la silueta de los tiempos grandes, cuando la idea, por si misma, era suficiente: cuando aún había esperanza… Pero el Deseo, quedó, de algún modo preso y su figura, ya no abre esos sueños, ni es esperanza, ni habla de tiempos por llegar; ya sólo es un intento fallido, un amago petrificado, como un salto al que no le salieron las alas…  Cuando te sientas a contemplar al Deseo, una brisa ligera te visita, muy sutil, casi imperceptible que te va trayendo el olor de esas ruinas. Percibes la traza de alguna florecilla obstinada que se empeñó en nacer entre las rocas. Te trae, si lo escuchas, bajo la marca del silencio, el eco de una conversación, unas palabras deshilachadas, ya sin tiempo al que fijarse; sin rumbo…como una flecha que perdió el Norte y olvidó su diana. Pero…¿La tuvo alguna vez? El mensaje del Deseo, aunque suene triste, en el fondo no lo es -o puede que sí- No es clara la conclusión. Esta tarde, cuando volvamos a coincidir, le sacaré el tema…aunque, posiblemente, como siempre pasó… me olvide de la pregunta y desubicado, regrese sólo con la respuesta.  Viento 2008 (Leer más sobre "Mi Libro de los Deseos") | |
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El DESEO ENMARAÑADO
¡¡Qué Deseo tan atípico, éste que me habla en los últimos días!! No es de los que vienen de fuera sino que nace desde dentro de mi, desde alguna parte de mi alma más secreta.
Le sucede, como a la cabecita de "Ilé Eroriak" que cuando tiras del borde de una idea, salen enganchadas otras mil y es casi imposible desmarañar esa multitud de cosas asociadas. El Deseo, envidia la mente de aquellas personas que parecen tenerlo todo ordenado en pequeños cajoncitos y les bastas abrir uno y sacarla, sin llevarse otras mil enganchadas. Pero el deseo no es así… lo tiene todo anudado, como si el mundo se fuera a deshacer sin esos enlaces invisibles que va creando. Cuando busca algo, todo se pierde dentro. ¿El mundo está conectado? Y es que el Deseo se empeña en buscarle puentes a todo. Y es bueno el resultado, pero te vuelve loco…
El Deseo, hoy trae entre las manos el reflejo de un espejo con semejanza a un Dibujo y una imagen de supuesta belleza simplona, Gastón dice llamarlo… te desconcierta la apariencia. ¿Así me ve el mundo? Dice… Y no es el tiempo de acertar, sino que con sus reglas distintas va por otros caminos, por tiritas aun por pegar; miras boquiabierto la belleza de unos ojos y suspiras por acertar.
Aunque, pasado un instante, el Deseo te recuerda la historia de la Belleza y su tratado de la fealdad. Y una frase…. En una frase prestada te dice que todo depende de la Sintaxis. La hermosura es como una frase bien construida, claro que sólo hay una única manera de crearla, en cambio…de la fealdad, de las frases erróneas hay infinitas formas, Me angustia pensarlo y el Deseo lo sabe, por eso sonríe.
Pero no se queda ahí el deseo, en sus paseos por la casa, habla de llaves sin conseguir, de cerraduras que se perdieron y de ciudades cercanas, de experiencias vividas, de presión, de obligaciones, de palabras y promesas…y habla, también, de las cosas deseadas, de las que no, de lo perdido y de lo que viene. De mil cosas, todas enmarañadas.
El Deseo, se agobia con facilidad y parece no acertar nunca…va corriendo de acá para allá, con prisas y sin llegar; con la sensación de que por más que se corra, nunca se avanza. Le duele, la falta de tiempo y cuando mira el reloj, parece maldecir esos segundos escasos que dedicarle a las cosas. El Deseo, se parece a Alicia recién llegada a su País, cuando va persiguiendo al Conejo, al Viento, o a todo lo que se mueve…que últimamente, parece ser todo.
Y canturrea una canción tras otra, con impaciente desazón. Con los ojos tan negros que brillan y los labios rosados -y las mejillas - y la piel - y los contornos lejanos; como aquel poema, como aquel amanecer.
Porque, este Deseo enmarañado, tiene la naturaleza de las cosas aun sin construir y se asemeja al caos de vida, desordenado, caótico, atropellando sin cesar, sin detenerse.
Y entonces, cuando crees que ya no puedes soportarlo más…. Se detiene todo -te mira- …le viene la dulzura y cogiéndote la mano susurra: “El Universo es así…Cuando deje de moverse, todo se apagará. La vida se nutre con ese desequilibrio..la entropía, le da fuerza. Es el flujo de la energía, de la misma vida la que nos da sentido… sin él, todo sería estático, muerto… inmóvil.”
Viento. 2008
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El deseo frente al Deseo..
Hay un Deseo de los que no viven conmigo, pero que cuando te visita, parece Saber.
Le gusta, cuando aparece, desdoblarse desde detrás de lo evidente y con aroma a casualidades emular coincidencias imposibles. ¿Son Señales? Te pregunta… dejándote una frase impresa con el verde de un paisaje ¿Me sigues, te sigo?... o simplemente será que nuestros caminos se divierten entrelazándose y son como notas paralelas de una misma melodía… ¿la del Mundo, quizá?
Es de naturaleza imprecisa, anudada con lazos de interés a la naturaleza de las cosas, a ese “Alma del Mundo”, como decía quien lo dijo.
Al deseo, nunca se le ve directamente…te encuentras sus señales: Las frases escritas en el muro. Pero ocurre que cuando después de la brisa, te sientas sobre la falda de la montaña y contemplas el muestrario de rutas; ese cuaderno de bitácora repleto de colores, piensas… ¿Habrá algo que no alcanzo a entender? ¿Tanta casualidad será la señal de una leyenda que no sé interpretar?
El deseo, en esas hojas volátiles, te deja un muestrario de lugares desconocidos, como capturas de unos detalles triviales, pero que rescatados de lo general, cogen relevancia envueltos en color y formas. Al deseo, le gusta rescatar los detalles camuflados, los que viven entremezclados con las otras cosas y pasan inadvertidos hasta que una mirada los libera haciéndolos únicos. Y nunca vive nadie en esas imágenes, como terrenos impersonales, que precisamente te evocan lo contrario, que están llenos de cosas.
Puede que El deseo, como enseñaba aquel maestro en Brida, evidencie los trozos de un alma que fue dividida y encontrarla, unir los trozos, sea darle sentido… completar las partes diseminadas por el mundo, unirlas… Son las piezas de un rompecabezas del que formas parte desde aquel primer tic tac.
Puede que el Deseo, descrito de este modo, frente al espejo…puede que sea así…o simplemente, todo sea casualidad y no haya que buscarle razón a las cosas que son. Quién sabe, igual sea esa la enseñanza que deba aprender….quién sabe.
Viento 2008
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| | | | El Deseo de los Sentidos, tiene la mirada intensa. Te atrapa de frente como lo hace el mar; en eso se parecen… Como si fueran de fuego, las olas acarician la orilla, la queman de sentimiento, de palabras, de miradas…
Le sucede al deseo, que cuando aparece, detrás de una esquina…con la voz de una conversación a medias, sucede que se paran los tiempos inservibles, se alargan como latidos al unísono, los segundos, las manecillas del reloj, los instantes vividos o por vivir. Todo se vuelve promesas. El deseo es así…una promesa que atrapa, una insinuación que deslumbra pintada en los labios. Te abraza como lo hace la brisa de la tarde… y no te suelta, mitad apasionada, mitad ofrecida…Misteriosa, acercándose y alejándose a la vez, como las olas, como el mar cuando acaricia la arena. (con sus caricias de arena).  Este Deseo refleja el mundo en sus ojos. Tiene, como le ocurren a las cosas que te marcan, la intensidad grabada en las pupilas… No se le puede mantener la mirada, quema la intensidad de sus ojos, la pasión de ese mundo escondido detrás de ellos; te seducen, te atrapan…te hace caer en un embrujo tan apetecible que no quieres despertar. Le sucede, que en su dualidad, el deseo quema y resguarda a la vez; Si te mira, te atrapa, te despierta, te hace vulnerable… y mientras, con el sonido calmado de su voz, te protege con sutilezas, con tal ternura que el alma se relaja y se vuelve dócil. Mezcla de sensaciones, de sentimientos… Apasionados y sumisos, Tiernos y a la vez arrebatados. Así es este deseo….Una maleta, un baúl con todos los Sentidos dentro. Pasear de la mano del Deseo, es ir sin rumbo por una ciudad por conocer, es la noche acurrucándose entre dos pechos, es calma y es pasión, doble dualidad que inspira este deseo, esta naturaleza desdoblada y única. Sientes, el Deseo te inspira, la necesidad de aprender eso que proclaman los enamorados y ansias poder como dice la canción “convertir esa caricia, en una obra de arte”… Así es el Deseo de los Sentidos, una puerta abierta a un lugar que no conoces, una hoguera de latidos y un muestrario desdibujado de sentimientos unos despertados, otros por revivir. Viento 2008 (..continuar leyendo Mi libro de los Deseos) | |
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EL DESEO DE LOS PUENTES
El Deseo de los Puentes vino tatuado de catorces, con un dos por sombrero. Trae, en su arsenal de flechas celestes todo un repertorio de casualidades; te mira de frente y con un “super” en los labios, lanza mezclas de ahora y de antes, quimeras entrelazadas y vínculos invisibles.
Le gusta, al deseo le gusta, sopesar ambas orillas; viaja al pasado y trae entre las manos los pétalos florecidos, te muestra la flor azul de un recuerdo y una palabra, que bordada en sus contornos, dice lo que no se supo expresar. Qué extraño resulta entonces…y la media sonrisa se te escapa.
Además, al deseo, le acompañan los destellos. Como trocitos de estrellas que viajan rodeándola y que lo impregnan todo de burbujas con palabras, con miradas, con todo un muestrario de enlaces cómplices. Si te habla, te susurra tus colores favoritos y con sorpresa, te preguntas cómo los tenía. Recuerdas aquello de la puerta y cómo antes de encontrarla, ya tuviste tu llave. Sonríes, entonces sin remedio, por la casualidad tan complicada.
El Deseo, nunca viaja sola, se rodea de cómplices y juega con el Tiempo, se entienden bien. Entre los dos, crean esos puentes de cristal y asocian los hechos de entonces, con sus homónimos de ahora. Telarañas rosadas, hilos invisibles que lo entrelazan todo. El tiempo, parece hacerle caso y se divierten trazando sus puentes. Es otra forma de dibujar el mundo, se escucha…curiosa, pero hermosa, añado.
Pero entre esos puentes que dibuja el Deseo, existen unos para los que no sirve el remedio y aun así, te los muestra de la mano, subidos entre apóstrofes y dos comillas doradas. Los llama Puentes insalvables y es posible que lo sean…pero, siempre juega con esto el deseo: el “pero”, ponle un dos a la suma, gira el papel y a modo de Principito añade, ahora sí….”a los mayores hay que explicárselo todo”.
(Visita "Mi libro de los Deseos")
| | | | Y por puro deleite del azar, el círculo del "Deseo por descubrir" se cierra y traído bajo el abrigo de una voz cómplice, me regala el nombre para este "Deseo". Es extraño como a veces suceden estas cosas y de pronto todo parece cobrar sentido. Algo que flotaba en el aire, que casi tenía que pronunciarse en voz baja por miedo a desvanecerse, algo, que no era mas que un presentimiento con pretensiones, un anhelo aún por llegar, algo que no tenía siguiera fuerza para sostenerse, .... De pronto, cobra vida y un nombre, descubrir su nombre, le da sentido a todo. Intuyo que de esta naturaleza están hechas las cosas importantes, en las que de pronto, sin más sentido que el de tener que ser, sientes que todo encaja de una forma tan evidente, que te sientes algo estúpido por no haberlo descubierto antes. Es el engranaje perfecto del reloj de las las cosas "Sutiles", pieza a pieza, sincronizadas, armónicas... donde todo tiene sentido y todo se vuelve especial. Y como decía, el verdadero nombre de este "Deseo" no podía ser otro que el de "Sutil". Gracias por encajar la pieza que le faltaba a este "puzle". Y para rematar, el poema que nos regala: Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse. (PROVERBIOS Y CANTARES. Antonio Machado) | |
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Hay un “deseo” para el que aun no tengo nombre. Va rondándome sinuoso desde arriba, como un céfiro asustadizo, sin fuerza aún para existir. Lleva días apareciendo y desapareciendo, se muestra y se esconde, como si de algún modo no hubiera llegado su momento.
Y este “deseo” parece perseguirme en estos últimos días. Aún no se mostró, presentada con nombre propio, ni tomó cuerpo, ni tiene ojos detrás desde donde mirarme. Ni labios, ni sombra,… como si aún no estuviera preparada. O puede que sí, que sólo sea el tiempo que aún la está forjando, lentamente, sin prisas, esperando su momento.
Le gusta, o al menos por lo que del deseo conozco, entremezclarse con las nubes y en sus frases, altivas y luminosas, hablar de estrellas, de cúspides celestes y casi con secreta convicción, confesar misterios de Lunas pintas, tan en voz baja, que parecen únicas sus afirmaciones, aunque sean universales y ya de todos conocidas.
De lo que ya se, de las cosas que fui intuyendo (de lo que tendrá el deseo), puedo decir que se contempla mirando esas estrellas. Salinas me puso tras una pista y entre unos versos, descubrí que no se han de mirar como siempre, sentado en el suelo, sino “desde arriba, telescopios abajo, desde la propia estrella”. Un giro interesante, difícil de interpretar, pero que por alguna razón, que aún no se muestra clara, presiento que tiene importancia.
Dice el rumor que lo envuelve, que:
“Las estrellas suprimen, de lejanas que son, las distancias del mundo.”
Y por eso, mirarlas nos llega a unir. Hacerlo, nos convierte, sin saberlo en “nadadores celestes, en náufragos de los cielos”. Y añade el “Deseo”,
Si queremos juntarnos, nunca mires delante: todo lleno de abismos, de fechas y de leguas.
Claro que no, Pues el Deseo, sugiere otro modo mejor de conexión, “Mira al Cielo, mira las estrellas”…
Te sentirás hundir despacio, hacia lo alto, en la vida del aire. Y nos encontraremos sobre las diferencias invencibles, arenas, rocas, años, ya solos, nadadores celestes, náufragos de los cielos.
Mirar el cielo, qué secreto tan obvio manifiesta este “deseo”; pero qué verdad tan hermosa si lo piensas. Sucede que para las cosas: las cosas universales, se debe encontrar una frase que las despierte. Permanecen dormidas, aletargadas en generalidades obvias, hasta que por azar o destino, un pensamiento, una palabra, o un momento, las despierta haciéndolas únicas. Pasan a tener nombre propio, a pertenecer a la historia íntima de tu vida. Entonces, descubrir ese secreto a voces de las estrellas, o la voz que nos sugiere este “Deseo”, las convierte en tus propias estrellas; desteje el enjambre de cielos iguales, activa un resorte invisible que le da sentido propio. Ya no es la cúspide celeste de todos los días, ya no es Luna, ni son estrellas… pasan a ser tu Luna y tus estrellas. Un nombre propio, las despierta de su letargo.
Y desde otro cauce, desde otra voz distinta, me vuelven a hablar de este “deseo”. Un secreto, un quisiera…se desdibuja en el aire y perfilado, me sugiere diciendo: “Quisiera silbarle mi PIN a la Luz de la Luna…” Pues lo hago, en voz baja, con entonación de regalos, con su eco cómplice. Y sigo mirando, esperando la señal. Algo ha sucedido, las nubes parecen distintas, la noche está abierta, desbloqueada….Pero aún no llega el deseo. Falta algo, falta tiempo…
Pero quizá, no sea todo esto lo que más me gusta del “Deseo”, sino que hay una cosa más. Tiene que ver con una pregunta, ¿Se habrá comido el cordero a la rosa? Quién no se ha hecho esta pregunta, mirando la lejanía de una estrella. Como se decía en aquel cuento fantástico, hacerlo, te hace sentir especial. Y quizá ese sea el verdadero significado de este nuevo “Deseo” para el que aún no tengo nombre. Tal vez esa sea su única misión, la de convertir las cosas triviales en especiales…. Quien sabe, ya lo descubriré.
| | | | El "deseo Iluso" tira de ti desde atrás, o a veces, intenta empujarte a la fuerza. Es nervioso y no atiende a razones. Se parece a un niño caprichoso en busca de regalos. Tiene, en su arsenal de sensaciones, un amplio repertorio de despropósitos, de esperas recelosas y entre todos ellos…la que mejor le define, la de los ilusos que aún sueñan. Juega, a construir ilusiones y las viste de esperanzas. Le basta el canto invisible de una frase, para edificar todo un castillo de naipes. Lo eleva a las nubes, lo pinta de rosa, lo llena de “quizás y de será”. Todo rápido, sin contar con el tiempo, su enemigo por naturaleza… hasta tal punto llega su ingenua fantasía, que invita a toda una corte de emociones a una gran fiesta de celebraciones…y así se presentan,disfrazadas de gala y venidas de todos los confines del mundo. Contrata músicos para el momento y lo adorna todo con fuegos artificiales de mil colores. Y no es malo el deseo, al contrario… le pone toda la ilusión a las cosas. Te enseña, casi convenciéndote que lo que espera puede pasar. “Sería de tontos no verlo y no estar preparado”, te dice mientras tira de ti. “Vamos…vamos… esperemos juntos el momento”. Pero claro, su carácter no está hecho para frenar el ímpetu….ella, porque el deseo es femenino, vive del momento, nada sería sin su fuerza…. Y a veces sucede…que el Tiempo no acompaña, o hace una pausa en su labor. Entonces, el deseo mismo se viene abajo y se arrincona en su esquina, rodeada de las viejas decepciones. Sombras, que comprensivas, le hacen entonces compañía. Ella, que se alimentaba de la esperanza y del sentimiento y su impulso, queda a merced de las olas, pierde su empuje…le frenan los tic-tac y lo que antes parecía engrasado, ahora se vuelve tan difícil de articular que parece imposible. Llega la decepción.
Si me tocara ser sincero, diría que es el mejor de mis fantasmas. Su compañía, a veces infantil…me parece de las mejores. Adoro entender las cosas así. Dejarme llevar por los impulsos, vivir aunque sea por instantes esos sueños… Da igual que sean infundados o que aún no hayan nacido… yo los viví… con esto basta. Es como si en este pulso con la Realidad,… durante un segundo,… El deseo y yo, lográramos vencerla y riéndonos nos alejáramos con un tesoro en el bolsillo. “Esto ya nadie nos lo quitará”…le gritamos con euforia a la Vida… “Puedes volverlo todo gris, hacernos perdedores, arrinconarnos, cubrirnos de hielo, si quieres… pero este tesoro…jamás nos lo robarás.” | |
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El Deseo diciendo Adiós.
Este deseo, tiene la voz distinta. Lleva, debajo de la piel un aroma a nostalgia. A veces, cuando te visita, viene acompañado de una melancolía, que recuerda a burbujas invisibles y a sentimientos compartidos. Habla de confesiones a media voz. Escribe con la letra sincera de una llave que abre puertas cerradas o a medio abrir. No entiende de “ahoras” o de “mañanas” y se vuelve impaciente. Pero sin esperar nada, como los sueños cuando se duermen. Entiende y no entiende.
Y es que al deseo, le pueden los impulsos y sobre su nube de improbables, crea castillos ficticios, los pinta de color. Le gusta este juego, lo siente así. Tan sincero. A veces, cuando se acerca, se le ven los ojos llenos de viejas tristezas. Intuyes, por una evidencia casi muda, las cicatrices que no se curaron o que aún no tuvieron tiempo. Entiendes y no entiendes.
Así es el deseo del adiós. Una sensación, una corazonada…te dice, justificando la despedida. No pretende que la entiendas, no lo intenta. Recuerda entonces, a esas cosas de las que hablan los poetas, a esas verdades que extrañamente duelen. No tiene causa. Y si la hubiera, no se mostrará, mas que desdibujada en el perfil de una ola, o en el desdoblado suspiro de un segundo. Así es este deseo, así es.
Tiene, el deseo tiene, una asombrosa habilidad para sorprender. Pero se destaca del resto de deseos, por la conversación. Agrada hablar con ella, El deseo mismo, femenino, personal… se distingue cuando abre sus puertas. Apestilladas normalmente, de pronto se entreabren un instante y todo lo llena de luz. Mil ideas sentidas, mil frases, poemas, melodías…todo un tropel de sensaciones se le escapan por entre las rendijas. Esa visión te asombra. Te asusta…te engancha.
Qué extraña casualidad su entender y no entender. Su aparecer. Su desvanecida despedida. Dos segundos antes, te regala un secreto; comparte, como si fueras parte de ella, todos los detalles de su vida. Te deja entrar. Y como quien pronuncia una frase incompleta, de golpe, te arranca de improviso la luz. Te deja a oscuras, con el eco de sus pasos despidiéndose. Es entonces, cuando disfrazada de pudor, se dibuja “elefantes” en las mejillas y se te queda como “mirando peces”, toda perdida.
Te preguntas, observando la máscara de una frase hermosa, el por qué de tanto miedo. La causa de la huida. Empiezas a ver desfilar delante de su rostro, a modo de escudos invisibles, mil y una citas prestadas, detrás de las que gusta esconderse, arropada por su calor, camuflada entre sus letras. Entiendes y no entiendes.
Al deseo, le gusta echar pulsos entre un respeto y un impulso; se enfrenta disgustado a la duda de uno u otro, pero no decide. El deseo, nunca decide….
Después de todo, detrás de esa especial manera de sorprender, el propio deseo te sabe premiar y ya desvanecida, hecha casi recuerdo…se vuelve dejándote su regalo. Una sensación, un rumorcillo que tarda toda la vida en olvidarse….la certeza, la plenitud, de haber descubierto algo. No es fácil describirlo, no tiene nombre… y en cambio, todos lo hemos sentido muy dentro….Y entonces, dice el temido adiós de sonrisa ladeada. Algo te indica, el deseo mismo o tu impresión o puede que el propio destino, encarnado en el viento, que “las cosas no son así”. Irónicamente, recuerdas las frases del principito y asientes a su conclusión…”Los mayores no entienden nada”….y es posible que sea cierto….Porque a veces, aunque las cosas son así…no deberían serlo.
El deseo, el deseo diciendo adiós se despide… ojalá no para siempre… seguro que no.
Viento. Noviembre 2007
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Hechos de aire y agua, incapaces de alcanzar…
El deseo Esquivo, juega a ser y no ser. Pinta, con la mano derecha una sonrisa que se desdibuja entre cielos de caramelo; lanza anzuelos y ataques verbales jugando a atrevimientos y a seguridad. Grita, desde detrás de una nube, me llama, parece querer mostrarse…
Y de pronto, si la miras, si te giras buscando esa voz o si tan siquiera intentas responder a sus dardos, huye….Sí, desaparece, se esconde camuflada en tu intento.
El deseo debe de ser de agua por deslizarse entre los dedos cuando intentas cogerla. O puede que de aire: materia de algodón volátil, propenso a evaporarse bajo el calor de las miradas. Por detrás, no te puedes acercar a este deseo, se asustaría y antes de poder sorprenderle, se habría desvanecido…apareciendo a tres metros, vestida con un desconcierto.
Al deseo Esquivo, no se le distinguen los ojos… los tiene escondidos detrás de algún secreto. En cambio, se sabe que son bellos o al menos eso se intuye. Los ojos de este deseo, sólo se descubren levemente reflejados en las cosas que mira. Observándolo, desaparece…pero si diriges tu atención a su alrededor, descubres que todo tiene cierto color a ella. Quizá, se deba aprender a usar otros medios, inventar palabras que abarquen más:… más capaces… alargarle las pestañas a la Luna, mezclar nuevos colores… tal vez así el Deseo de deje ver.
Sólo me pregunto, cuál será el mensaje que trae este nuevo Deseo …qué querrá enseñarme. ¿Algún día lo sabré?... Tiempo al tiempo.
Viento
El deseo llamado "Inspiración"
Sucede, que hoy,… el deseo llamado” Inspiración”, caprichosa y controvertida ha querido vestirse de Chandal terciopelo, y dice negarse a maquillarse para nadie y pasea por las calles desencanta de príncipes azulados. Camuflada bajo un seudónimo, esconde su naturaleza, evocando a una flor( o a una planta ) de la que casi nadie ha oído hablar. De este modo, ha entrado hoy en mi mente como un tropel de céfiros cálidos.
Y dice, regalando mil “holas”… que ha llegado, que ya está aquí. Habla de poemas escondidos de Benedetti, de estrofas de Serrat… de amaneceres y puestas. Le pone, emocionada y con un cargamento de entusiasmo (que me ciega), la banda sonora a ese momento… ¡Y Dios, es tan hermosa la melodía!
Y cuenta, esa “Inspiración” de la que hablo, que la vida está llena de colores; que hay un mundo ahí fuera que merece la pena vivir… me comenta citas prestadas sobre dos vidas, una primera de aprendizaje y la siguiente para disfrutar…. Casi en secreto, bajando la voz, me pregunta si yo también, siento a veces, esos detalles especiales a mi alrededor. Me vienen a la mente, entonces, todas esas hojas en el parque a las que puse nombre; o la voz inventada de de cien nubes anónimas. Me evocan” añoranzas” de “Princesas” que no he visto y con ellas, cien, o mil momentos que soñé vivir y no logré.
En momentos como este, recuerdo aquel libro de Ana María Matute y casi puedo escuchar a ese príncipe encantado respondiendo aquello de:….
- ¿Sabes?...es extraño, pero tengo la sensación de que ya nos conocíamos antes.
– No, no nos conocíamos, diría él…. Tal vez, lo que suceda, es que guardemos el recuerdo de que teníamos que conocernos.
Y dado que la “Inspiración”, esa que hoy me ha visitado, continúa siendo un misterio, da pie a mil ensoñaciones y con un arte único para el camuflaje me deja el sabor impaciente de volver a cruzarme con ella. Me pregunto si será digno de confianza ese destino travieso y si debería depositar en él la esperanza de que vuelva a suceder. Claro que, parafraseando al amigo Salinas: qué tontería aquello de preocuparse… “es todo inventado, es ilusión mía, el esperarla así, como a viento o a brisa, temiendo que tropiece…porque cuando ella venga…desatada, irrefrenable, para llegar a mi…murallas, nombres, tiempos….se quebrarán todos, traspasados por el gran vendaval de…” y aquí añado…. Su inevitable presencia.
Viento El "Deseo Aventurado".
El "Deseo Aventurado" está instalado detrás de un teléfono, habla a media voz, escondido en la noche. Tiene una faz sincera y otra mentirosa, alternando una y otra sin pudor; alimentándose de ocasiones, de momentos, de las cosas que de otro modo no serían.
Le gusta la deseo fabricar los instantes emotivos, donde poder hacer realidad las faltas y los anhelos. Es un maestro de la improvisación y con frecura, suelta "Te quieros" infundados, simplemente para disfrutar de oir su réplica en otras voces. Porque a falta de verdades, se alimenta de espejismos y vive como ciertos, los inventados suspiros del momento.
El deseo, es caprichoso y quiere ser siempre "El enamorado", centro de todo. Hasta tal punto llega a creer su propia mentira, que sufre de pronto si las palabras no son de promesas y halagos.
Como virtud, Don Juán de ilusiones, crea para la otra persona a aquel "Príncipe Azul" que soñó encontrarse y durante, dure lo que dure, esa aventura, le hace pensar que es la persona más afortunada del mundo; y le muestra tangible el "mundo arco iris", le baja la Luna y le presta alguna que otra estrella.
Aunque el Deseo mismo, no es más que soledad, y llora por las noches su mal destino; lamentando que no sean ciertas esas lágrimas de cocodrilo; anhelando sentir sinceros esos suspiros, que sin temor regala por doquier. Porque en el fondo, se siente vacío y es ése, lamentablemente, el único calor que alimenta sus tristes noches.
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Los deseos y el amor.
...Jugando
"El deseo de que me quiera" tiene el color de las nubes de algodón; aterciopelado de rosa pálido. Huele a los bares de media noche, llenos de penumbra y de rumores de gente hablando. Si te roza la piel, te produce la misma sensación que traen los regalos antes de abrirlos. Sabes que detrás de ese envoltorio impaciente existe algo seguro, algo cumplido. Puede que sea esa seguridad palpable la que le de regusto, la que le dicte paciencia al tic-tac del tiempo. Saborearlo, rondar sus tentaciones es lo que más gusta. Alargar hasta el mismo acantilado de lo imposible esa caricia, esa mirada, ese beso. Por que sabes que será. No hay prisas… Le gusta al deseo ese juego. Dejarla ir, alejarse un paso sin perderla de vista… a media sonrisa entre el dolorcillo cálido de perder y ganar. Sabiéndose seguro, sin motivos, pero seguro… acercándose por puro deleite de sentir, a ese fuego que quema tranquilo. Desde la convicción de poder tenerla, te atreves a imaginar el dolor de perder su cariño. |
...El recuerdo.
"El deseo de que me quiera", padece a veces de amnesia. De pronto, te mira y parece la desconocida, la que acaba de nacer. Se le borran de los ojos los rumores de los tiempos ya vividos. Apenas se acuerda de las palabras dichas, ni de esas caricias que cumplidas, sonaron eternas. Hace dudar entonces de que fueran ciertas esas vidas pasadas. Deja de tener peso lo vivido, se vuelve diáfano, casi desvanecido. Ayer, o un segundo antes, sus ojos mostraban “te quieros” irrefutables que ahora se le borraron de golpe, y aunque vuelva a repetir en mi mente sus palabras, siempre me suenan a otro. Como si no fueran conmigo, como si no me conocieran. Se piensa entonces que lo de antes de ahora fue soñado; que era el deseo mismo el que se anticipaba a algo que debía venir. Pero deja fría el alma tanto vacío. Se queda como la huella en la arena, evidencia no más de algo que la borró.
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